Mes Rosa: ¿El cáncer de mama es hereditario?

Lima.- ¿Si mi mamá tuvo cáncer de mama, yo también puedo desarrollarlo? ¿Y qué pasa si nadie en mi familia ha tenido la enfermedad? Estas son algunas de las preguntas que surgen alrededor de uno de los cánceres más frecuentes entre las mujeres. Hoy, los avances en genética permiten estudiar determinados factores hereditarios y aportar información para evaluar el riesgo de manera más precisa.

Según GLOBOCAN 2022, en el Perú se estimaron 7.797 nuevos casos de cáncer de mama y 1.951 muertes por esta enfermedad. Es decir, alrededor de 21 diagnósticos y cinco fallecimientos al día. Además, EsSalud reportó un incremento del 18% en los diagnósticos entre sus asegurados, al pasar de 2.599 casos en 2021 a 3.166 en 2022. Estas cifras reflejan la importancia de fortalecer la detección oportuna.

¿Qué papel juega la genética?

Entre el 5% y el 10% de los cánceres se relaciona con alteraciones genéticas hereditarias. En el caso del cáncer de mama, las variantes patogénicas en los genes BRCA1 y BRCA2 pueden elevar significativamente el riesgo de desarrollar cáncer. Sin embargo, tener antecedentes familiares no significa que una persona necesariamente desarrollará esta enfermedad, así como no tenerlos tampoco elimina la posibilidad de padecerlo.

“Las pruebas genéticas que realizamos en Synlab han ampliado nuestra capacidad para identificar determinadas predisposiciones hereditarias al cáncer. Su principal valor es que, cuando se detecta una variante relevante, el equipo médico puede evaluar medidas de seguimiento y reducción de riesgo adaptadas a cada persona y su historia familiar”, explica el Dr. Felix Loza, médico patólogo y director médico de Synlab.

¿Qué más se puede hacer para cuidar la salud mamaria?

La genética es solo una parte de la evaluación. La edad, los antecedentes hormonales, determinados factores del estilo de vida y otros elementos también influyen en el riesgo. Mantener una alimentación variada, realizar actividad física y limitar el consumo de alcohol son medidas que contribuyen al cuidado general de la salud, aunque no garantizan evitar la enfermedad.

Por su parte, los controles médicos y los exámenes de detección recomendados según la edad y el riesgo individual siguen siendo fundamentales. Identificar una predisposición genética puede ayudar a personalizar el seguimiento, pero no reemplaza la mamografía ni la evaluación clínica.

Conocer los antecedentes familiares, consultar oportunamente y acceder a evaluaciones adecuadas permite tomar decisiones informadas sobre la salud. La tecnología aporta nuevas herramientas para estudiar el riesgo; el siguiente paso es utilizar esa información con orientación médica y de acuerdo con las necesidades de cada persona.